Radio Voz Fiel Podcast
So, faith comes from hearing, that is, hearing the Good News about Christ.
Romans 10:17
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios
Romanos 10:17
Host: Jessica Martinez
Radio Voz Fiel Podcast
Poder para Ser Testigos-Vivir en la Verdad
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
Vivir en la Verdad es vivir para Jesus.
Bienvenidos a Radio Voz Fiel Podcast con su servidora Jessica Martínez. Te invitamos a que nos sintonices cada domingo a partir de las 9 de la noche para escuchar una palabra de parte de Dios. La escritura dice en el libro de Romanos 10, 17, así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. Es lo que estaremos compartiendo la palabra de Dios. Escúchanos cada domingo a las 9 de la noche. Un episodio nuevo. Cada domingo para qué? Para que Dios bendiga tu vida. Esto es Radio Voz Fiel Podcast. Dios te bendiga y Dios te guarde. Dios les bendiga y Dios les guarde una vez más. Gracias por su paciencia. Aquí estamos una vez más, Radio Voz Fiel, con su servidora Jessica Martínez. Y bueno, continuamos con el poderoso libro de Hechos de los Apóstoles, un libro lleno de acción, un libro lleno de historia, de revelación, de cumplimiento, un puente que está entre los evangelios y las cartas. Continuamos con este hermoso estudio del libro de Hechos de los Apóstoles. Y bueno, hoy queremos entrar en el capítulo 5 de Hechos de los Apóstoles. Quiero leerles el versículo fundamental, capítulo 5, versículo 3. La Santa Escritura de Dios se lee en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y dijo Pedro: Ananías: ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sus trajes el precio de la heredad? Para poder entender lo que está pasando aquí en el capítulo 5, quiero leer unos versículos que se encuentran en el capítulo 2. Aquí está hablando sobre la vida de los primeros cristianos. El versículo 43 del capítulo 2 dice: Y sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, tenían en común todas las cosas. ¿Cuáles son todas las cosas? La resurrección, la crucificación del Señor Jesucristo. Ellos tenían esto en común y había sobrevenido el temor porque habían sido bautizados con la presencia del Espíritu Santo el día del Pentecostés. El versículo 45 dice: y vendían sus propiedades y sus bienes, y los repartían a todos según la necesidad de cada uno. Perseverando unánimes. Aquí hay unas palabras claves que debemos aprender sobre los principios de la iglesia primitiva. Dice: perseverando unánimes cada día en el templo, partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría, sencillez de corazón. Versículo 47 dice: alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo, y el Señor añadía cada día a la iglesia los que había de ser salvos. Aleluya. Al estudiar el libro de Hechos de los Apóstoles, aparecen los principios y primeros 3 años de la historia de la iglesia primitiva. El nacimiento de la iglesia de Cristo. Vemos el molde de esta iglesia que acaba de brotar. Notemos algo en el libro de Génesis: nos relata el origen del universo físico. El libro de los Hechos es el libro que relata el origen del cuerpo espiritual de Cristo Jesús, el cual la iglesia es usted y yo. En los podcasts anteriores repasamos Hechos 1 y Hechos 2. Hechos 1 nos dice que Jesucristo les había dado una promesa antes de ascender al cielo. Pero el capítulo 2 del libro de los Hechos vemos el cumplimiento de la promesa de Jesús revelada a través del Espíritu Santo al llegar y ser derramados sobre los 120 que estaban en el aposento alto esperando unánimes la llegada de la promesa del Padre. Pudimos nosotros ver el cumplimiento de la promesa en el capítulo 2, la llegada del Espíritu Santo a través de tres elementos que nos ayudaron a identificar que se había manifestado el Espíritu Santo a través del viento que es el soplo de vida, el fuego purificador y las lenguas repartidas entre las personas que habían sido bautizados con la presencia del Espíritu Santo. Vimos cómo los que esperaban la promesa obedientemente orando en el aposento anto, fueron llenos de la presencia de Dios. Pudimos ver el ejemplo en la vida de Pedro al dar su primer sermón lleno de la presencia de Dios. Y pudimos ver lo que Hechos 1:8 nos reveló: recibirán poder cuando haya venido el Espíritu Santo, y seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Y vimos en la vida de Pedro cómo fue lleno de ese poder al dar el sermón en cuanto muchos aceptaron a Cristo y se unieron a la familia de Cristo Jesús. La iglesia del Señor tiene poder, usted y yo tenemos ese mismo poder. Si usted vive una vida conforme a la palabra del Señor, ese mismo poder lo tiene usted y lo tengo yo. La iglesia tiene poder y claro que el poder es por medio de la operación del Espíritu Santo de Dios. Algo que podemos notar en los principios de la iglesia es que el centro, el corazón del mensaje, siempre fue la resurrección de Cristo Jesús. Hoy no es tan común que se predique sobre la resurrección de Jesús. Solamente el domingo de la resurrección, una vez al año, se predica sobre la resurrección. Pero déjeme hacerle claro que sin la resurrección del Señor Jesús no hubiese iglesia, no hubiese cuerpo de Cristo. La resurrección fue un tema que siempre moró en el centro del corazón de todos los que predicaban. El apóstol Pablo siempre predicó sobre la resurrección de Jesús y recibir a Jesús para tener vida eterna. Hoy es necesario, querido oyente, que en el centro de su corazón esté la resurrección de Jesús. No hubiese evangelios si no hubiese resurrección, no hubiese testigo si no hubiese resurrección. No hubiese la promesa del Padre si Jesucristo no hubiese resucitado de entre los muertos, porque fue el mismo poder, el Espíritu Santo de Dios que levantó a Jesús de entre los muertos. Y ese mismo poder hoy está operando en la vida de aquel que se ha sujetado para servir a Cristo Jesús. El Señor Jesucristo sigue obrando mediante el Espíritu Santo y a través de los apóstolos en Jerusalén, y no solamente sigue operando a través de la iglesia primitiva. Hoy todo aquel que recibe a Cristo Jesús en su corazón será bautizado con el poder del Espíritu Santo. Serás testigo con ese mismo poder para ir a hablar sobre la resurrección de Jesús y que hay esperanza por medio de Cristo Jesús. Vimos el nacimiento de la iglesia el día del Pentecostés. Ahora existe la iglesia porque el Espíritu Santo vino a morar entre nosotros. Cuando vino a morar en ellos, vino y los llenó de amor con su poder y bendición para su servicio. Y es muy importante que usted y yo tengamos en claro que hoy el poder es por medio del Espíritu Santo de Dios. Sin la presencia del Espíritu Santo no hubiese acontecido lo que los apóstoles hicieron en el libro de los Hechos. Y a continuación, el apóstol Pablo no hubiese podido operar si no fuese por la llenura del Espíritu Santo. Pero yo quiero que note algo también. Es muy importante que usted tenga reverencia al Espíritu Santo de Dios, porque es una persona, un poder, es el representante del Señor Jesucristo aquí en la tierra. Y no es un juego, sino un compromiso de obediencia, de lealtad y fidelidad, de servirle en espíritu y en verdad. Ananías y Zafira era un matrimonio. Y dice aquí el capítulo 5: Pero cierto hombre llamado Ananías y Zafira, su mujer, vendieron su heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer, trayéndolo solo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Ellos habían dicho que iban a entregarlo todo. Pero usted y yo sabemos que la escritura nos dice que la raíz de toda maldad es el amor al dinero. Y Pedro le dice a Ananías: porque llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sustrajez del precio de la heredad, el versículo cuatro dice: Reteniéndole, no se quedaba, quedaba a ti, y vendida no estaba en tu poder, porque pusiste esto en tu corazón. No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír esto, Ananías y estas palabras cayó muerto, y vino gran temor sobre todos los que le oyeron. Levantándose los jóvenes, lo envolvieron y sacándole, lo sepultaron. Pasado el lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, Zafira, no sabiendo lo que había acontecido, que su esposo ya había muerto. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendiste tanto la heredad? Ella dijo, sí, en tanto. Pedro le dijo, Porque convenisteis en tentar al Espíritu del Señor. He aquí la puerta, los la puerta, los pies de lo que han sepultado a tu marido, te sacarán a ti. Al instante, ella cayó a los pies de él y expiró. Y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta. Y sacaron y la sacaron y la sepultaron junto a su marido, y vino gran temor sobre toda la iglesia y sobre todo los que oyeron estas cosas. Qué poderosa palabra. Porque aquí estamos viendo que en los capítulos anteriores nos revela que había un hombre llamado Bernabé, quien fue un santo de la iglesia primitiva. Él también fue uno de los primeros misioneros y también fue el primer compañero de Pablo. Se dice que Bernabé aparentemente hizo una donación muy generosa a la iglesia y toda la gente habló sobre ello. Este matrimonio quizás fue influenciado para tener ese mismo respeto e influencia en el pueblo de Dios. Pero las intenciones que están en tu corazón no son vistas por el hombre, sino por Dios. Por eso es necesario que las intenciones estén alineadas con la voluntad de Dios. Mira, aquí estamos viendo que los inicios de la iglesia cristiana ellos vivían en unión, en profunda unión, compartían voluntariamente todos sus bienes. Muchos los vendían en sus casas, entregaban el dinero a los apóstoles para ayudar a los necesitados. Ananías y Zafira decidieron vender una propiedad, pero retuvieron en secreto una parte del dinero. Ahora, déjame decirte algo y aclarar algo. No fuese porque no tenían el derecho sobre su propiedad. Claro que sí. Pero cuando usted hace un compromiso con Dios, Dios espera que usted cumpla lo que usted le está prometiendo a Dios. Y este matrimonio habían hecho esta decisión de decir que iban a entregarlo todo cuando lo más profundo de su corazón era solamente agradar y tener el aplauso de la gente, no para agradar a Dios. Y sabe que ellos pudieron engañar a la gente, pero no pudieron engañar a Dios, porque el mismo poder, el Espíritu Santo, es Dios. El apóstol Pedro confrontó a Ananías por revelación del Espíritu Santo. Le aclaró que el terreno era suyo y el dinero también. El pecado no fue que se quede con parte del dinero, sino mentir al Espíritu Santo para aparentar mayor espiritualidad. Al escuchar esto de parte de Dios, ellos llegaron a la muerte. Usted no está mintiéndole al pastor, usted no le está mintiendo al diacono en la iglesia. Usted le está mintiendo a Dios al no tener su corazón alineado con la voluntad de Dios. Tenga cuidado porque hace las cosas en la iglesia. Tenga cuidado porque ayuda. Tenga cuidado porque está sirviendo. Cena su corazón lleno de la presencia de Dios y no lleno por Satanás. Hay un peligro en la hipocresía. El relato de esta historia es una vengencia severa contra la religión de las apariencias. Hoy muchos no quieren el don de servir. Todos quieren ser exaltados por medio de la profecía. Pero Cristo Jesús nos enseña que Él vino a servir, no para recibir aplauso. Este matrimonio buscaba un reconocimiento, el aplauso, al prestigio de la comunidad, sin tener un corazón genuinamente generoso hacia Dios. Dios no puede ser engañado, querido yente. Dios conoce las intenciones más profundas y secretas del corazón de usted y de mí. La mentira oculta ante los hombres es totalmente visible ante los ojos de Dios. Pedro, lleno del poder del Espíritu Santo, claramente le dijo a Ananías: No has mentido al hombre, has mentido a Dios la gravedad de mentir. Nos enfatiza que no le mintieron a Pedro ni a la comunidad, sino directamente esta ofensa fue hacia Dios. Muestra que la falta de integridad destruye la confianza y contamina la salud espiritual de cualquier persona que practique la mentira. Examinemos nuestra vida que esta historia de ananías y de Zafira no solamente ocasione una emoción temporal en su vida, sino que llegue a haber una profunda convicción en nuestro corazón que nosotros lleguemos a determinar de servirle completamente a Dios todos los días de nuestra vida. Porque hay un peligro en la complacidad del creyente. Zafira validó y consintió el engaño de su esposo en su lugar de confrontarlo o actuar con integridad. Ella lo animó, ella lo apoyó. Ella continuó con la mentira y los llevó a su muerte física. Quizás hoy usted está viviendo mentira y no ha visto la muerte física. Pero déjeme decirle que aquel que está fuera de la voluntad del Señor significa, querido gente, que hay puede haber la posibilidad que usted esté entrando a la muerte espiritual. Esto nos enseña la importancia de no hacerle andar haciendo tratos con malas decisiones, sino que usted siempre ponga Dios en primer lugar. La importancia de no solapar el pecado, porque hay que rendir cuentas al Rey, a Cristo Jesús, y el Espíritu Santo de Dios no puede ser burlado. Usted no solape el pecado, le costó la vida a Zafira por solapar el pecado, por hacerle segunda a su esposo y mentirle a Dios. Solamente se miente usted, querido Yente. Tenga cuidado. Esta historia nos revela que ellos no estaban obligados a vencerse. Su propiedad y darlo todo, Dios valora la honestidad, la ofrenda que nace del corazón generoso del creyente. Cristo quiere que váyanos a la verdad. Jesús nos dice que Él es el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no es a través de Jesús. Jesús es la verdad, y porque Jesús es verdad, el creyente debe de anhelar estar siempre en la verdad. Hoy yo le animo a que usted y yo reflexionemos a través de esta historia. Aunque tuvo un final trágico e inesperado, pero déjeme decirle una cosa: la palabra de Dios nos dice que la paga del pecado es muerte. Espiritual y física. Yo te animo a que examines tu vida hoy, que reflexiones y que dejes que el poder, el Espíritu Santo de Dios, llegue a tu vida manifestándose, y que si Dios nos habla, no lo hagamos a un lado, porque hoy Dios nos da la oportunidad de poder arrepentirnos y de alinearnos con su voluntad. Porque hoy estamos aquí, el mañana no es garantizado. Pero aún así, aunque Dios es el dueño del tiempo, déjeme decirle que aquel que está alineado con la voluntad del Señor, aunque el mañana no esté garantizado mi confianza, mi fiesta puesta en Cristo Jesús, y aunque no llegue a abrir mis ojos, yo estaré segura y confiada que si los abro aquí en la tierra, le daré gracias a Dios, pero que si los llegara a abrir, estaré en la presencia de mi Salvador. Dios le bendiga y Dios le guarde. Siga adelante buscando que su alma esté siempre sedienta y hambrienta de la presencia de Dios. Dios le bendiga y Dios le guarde, y nos vemos hasta la próxima.