Radio Voz Fiel Podcast
So, faith comes from hearing, that is, hearing the Good News about Christ.
Romans 10:17
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios
Romanos 10:17
Host: Jessica Martinez
Radio Voz Fiel Podcast
El Mayor Acto de Amor
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Al recordar la crucifixcion reflexionemos en lo importante. Jesus dio Su Vida por ti y por mi. Honrarle con nuestra Vida aliniando nuestra Vida con Dios es lo mas importante.
Bienvenidos a Radio Voz Fiel Podcast con su servidora Jessica Martínez. Te invitamos a que nos sintonices cada domingo a partir de las 9 de la noche para escuchar una palabra de parte de Dios. La Escritura dice en el libro de Romanos 10, 17, así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. Es lo que estaremos compartiendo la palabra de Dios. Escúchanos cada domingo a las 9 de la noche. Un episodio nuevo. Cada domingo para qué? Para que Dios bendiga tu vida. Esto es Radio Voz Fiel Podcast. Dios te bendiga y Dios te guarde. Dios les bendiga y Dios les guarde. Una vez más, bienvenidos a Radio Voz Fiel Podcast con su servidora Jessica Martínez. Le damos gracias al Señor una vez más por estar con ustedes hoy, en la cual estaremos hablando sobre el tema La crucifixión de Jesús, el mayor acto de amor que pudo haber demostrado nuestro Rey y Salvador Cristo Jesús. Y bueno, yo les invito a que usen este tiempo para reflexionar, para poder meditar en este acto de amor que resultó en una muerte, en una resurrección. Así que vamos a hablar un poquito sobre lo que viene siendo la crucifixión de Jesucristo. Y yo te invito a abras tu Biblia. O si tú quizás estás escuchando este mensaje mientras que estás manejando, yo quiero que tú medites en esto y que al final de este mensaje tú puedas examinar tu corazón y rendirle la honra que merece Cristo al alinear nuestro corazón con la voluntad del Señor Jesucristo. Y bueno, tú puedes preguntarme, hermana Jessica, ¿cómo podemos nosotros alinear? ¿Dónde empezamos? ¿Cómo le hacemos? ¿Qué guía usamos para saber la voluntad del Señor? Pues bueno, la respuesta está en la Santa Escritura de Dios. La palabra de Dios nos guía y nos revela la voluntad de Dios para nuestra vida. Es nuestro manual de vida. La palabra de Dios fue escrita para escudriñar, para enseñar, para exhortar, para guiar. Así es que abre tu Biblia, comienza a leer los evangelios, comienza a descubrir quién es Jesús, comienza a leer sus enseñanzas. Ahí te va a revelar el Señor cómo quiere que tú vivas tu vida, te va a empezar a guiar, a hablar a través de la palabra de Dios. Así que, bueno, yo quiero que abras tu Biblia o que nos acompañes en Isaías 53, versículos 3 al 9. La Santa Escritura de Dios nos dice en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentando que enquebranto, y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Versículo cuatro dice: ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en él el pecado de nosotros. Angustiado Él, afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero, y como oveja, delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado, y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido, y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte, aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca. Tremendo, el profeta Isaías nos está diciendo aquí lo que está pasando años después. El apóstol Mateo, en el capítulo 8, versículo 17, dice: para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, como dijo, el mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. Según de Pedro, el apóstol Pedro, en el capítulo 2, versículo 24, dice: Quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos en los pecados, vivamos la justicia por cuya herida fuiste sanados. Mateo y Pedro tuvieron un cuidado especial al mencionar Isaías 53, 4, en cual lo acabamos de leer, en cual también fue cumplido por Jesús. Cara herida que recibió el Cordero de Dios en aquella ocasión tenía un propósito de cargar nuestro castigo. La gente le maltrató. Cuando terminó la tortura, ya era Jesús un hombre de dolores, experimentando en quebrantamiento. Escondimos de él el rostro y fue menospreciado y no lo estimamos. Escuche bien, no lo estimamos. La crucifixión no solo es un evento histórico, sino el eje central de la fe cristiana. Este es el acto de sacrificio que representa el amor incondicional de Dios por la humanidad. A través de la cruz se nos revela la justicia divina, la misericordia del Padre y la victoria sobre el pecado. Hoy yo le invito a que reflexione sobre la condición de su corazón. Hoy necesitamos más que nunca reflexionar nuestras acciones, nuestro carácter, cómo, en qué condición está nuestro corazón. Jesucristo pagó un precio por ti y por mí. El mayor acto de amor fue hecho en la cruz del Calvario. Ahora muchos recuerdan la crucifixión, pero se les olvida la razón espiritual por la cual Jesús hizo el mayor acto de amor al dar su vida. Fue presentado ante Pilato que escogieran entre él y Barrabás y escogimos a Barrabás, desechando el propósito divino por el cual mandó Dios a su único Hijo a la tierra. Este acto no solamente significa tortura, violencia. Este acto fue la manifestación máxima del amor redentor de Dios por ti y por mí. En la cruz, Jesús no solamente sufrió físicamente, sino que cargó el peso espiritual del pecado del mundo entero. Y muchos se quedan solamente con recordar el evento de la cruz. Muchos solamente suben un versículo sobre la cruz. Muchos suben solamente mensajes, cuotas sobre la cruz, pero no se sientan, no meditan, no reflexionan sobre el sacrificio que Jesús hizo al experimentar el dolor, al cargar el pecado cuando era inocente, cuando aquel que debería de haber estado en aquella cruz, éramos nosotros, éranos para que nosotros fuéramos condenados por la eternidad, por el pecado. Pero Jesucristo dijo: No, yo lo voy a cargar por ti. Yo voy a pagar el precio para que tú no lo pagues. ¿Qué representa la cruz? Muchos piensan que solamente por es que ya subí una cuota a las redes sociales, ya subí un mensajito, recordamos la cruz, pero se les olvida que la cruz fue redentora, que es una redención. Esto implica la liberación mediante el pago de un precio. ¿Qué precio? La vida del Hijo de Dios. Isaías, el profeta Isaías nos dice en el capítulo 53, versículo 5: más el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías declara que el acto del sacrificio no fue por sí mismo, él no lo hizo por él para ganarse el beneficio de él mismo, sino por los demás, por la humanidad, por ti, tú que estás escuchando este mensaje, por ti y por mí, llevó, cargó esa cruz, sufrió dolencias, sufrió torturas, sufrió este desprecio, sufrió el máximo dolor para que tú no lo sufrieras. La cruz es el acto redentor que implica la liberación mediante el pago que él tuvo que pagar para que tú y yo tuviéramos la vida eterna al aceptarlo en nuestro corazón. En la cruz, Jesús intercambió nuestro pecado por salvación divina al aceptarlo a Él en nuestro corazón. La cruz es la expresión suprema del amor de Dios hacia ti y hacia mí. El apóstol Pablo dice en el capítulo 5 de Romanos: más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. ¿Qué significa esto? Que Jesús no esperaba que nadie fuese perfecto. Él sabía que tú y yo estábamos manchados por el pecado, no porque fuésenos injertados o porque ya llevábamos el pecado, sino porque muchos de nosotros decidimos llevar el pecado en nosotros, pero aún así Jesucristo dijo: Yo pagaré el precio para limpiarte del pecado. Jesús murió por ti y por mí, no importándole en la condición en la cual tú y yo nos encontrábamos. Jesucristo llevó el pecado. Jesucristo lo hizo por ti, por mí, por amor. Ahora yo te pregunto, este acto que Él hizo por ti y por mí, el mayor acto de amor. Soportar el rechazo, la tortura, la violencia. Te pregunto a Jati, Jesucristo quiere que tú solamente lo recuerdas con una photo atención, hoy murió nuestro Rey y Redentor Cristo Jesús, anda quedarte ahí. ¿Tú crees que Él hizo ese acto de pasar todo esto, de pagar el precio para librarte de la condenación eterna para que tú solamente lo recuerdes hoy viernes y que tu corazón esté muy lejos de Él? Absolutamente que no, querido gente. Cristo Jesús quiere tu corazón. Sí, quiere que lo recuerdes, pero quiere que tú lo honres al recordarlo con un corazón que sea agradable a su presencia. Un Dios Santo que merece santidad, un Dios justo que merece que su hijo o su hija vivan en justicia, vivan en amor, vivan en obediencia, vivan en la voluntad de Dios todos los días de su vida, reflexionando el amor y la justicia hacia los demás, brindando un testimonio digno y recto para decir. Yo te pido, querido oyente, que hoy, este mes, al recordar la crucifixión y vamos a mirar más adelante la resurrección de Cristo. Pero yo quiero que hoy meditemos sobre la crucifixión, el acto que Él hizo, la evidencia que nos dejó. Con leer todo esto, desde el Antiguo Testamento se tuvo que cumplir la ley en el Nuevo. Él vino a cumplir la ley de los profetas. Yo te pregunto a ti, ¿solamente quiere que lo recuerdes? ¿Solamente quiere que nos quedemos ahí en solamente recordarlo? No, Él quiere que nosotros alineemos nuestro corazón con su voluntad, en honrándolo, no solamente de palabras, sino con nuestras acciones espiritualmente, buscándole todos los días de nuestra vida, amándole, recordándole, pero aún mejor que aquello, accionando con un corazón triste, humillado, dispuesto a sacrificar lo que Dios nos pida con tal de permanecer sumergidos en su presencia. Cristo Jesús quiere eso. Cristo Jesús quiere tu corazón. Por eso Él vino semana pasada. Excudriñamos o enseñamos sobre la entrada triunfal de Cristo. Esto marcó, esto marcó ahí públicamente. Cristo Jesús públicamente desfiló arriba de aquel pollino, declarándole al mundo entero que Él era el rey de los judíos, que Él venía cumpliendo la ley, cumpliendo, cumpliendo la profecía del profeta Zacarías. Vendrá a ti el rey justo y victorioso, y él públicamente lo hizo para declarar con sus acciones que él era el rey de los judíos, accionando y predicando con sus acciones. Él respaldaba su predicación. Él quiere que hoy tú no solamente le prediques a la gente sobre Cristo, sino que acciones con tu vida, que alinees tu vida en obediencia, que le entregues tu corazón, que te humilles ante su presencia con obediencia, alineados con la palabra, siguiendo la palabra de Dios conforme a lo que Él nos dejó en su preciosa y justa palabra. Medita en su palabra, medita en lo que acabamos de leer, medita en lo que Él hizo, Mateo y Pedro, recitaron para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías. Cuando Él mismo tomó nuestras enfermedades andó nuestras dolencias, Pedro recitó quien llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros estando muertos en los pecados, vivamos a la justicia por la cuya herida fuiste sanados. Él lo llevó, Él lo pagó por ti y por mí. Ahora Él quiere que tú rindas esa misma honra. Dios nos honró al quitarnos el peso del pecado, pagándolo Él con su propia vida. Él quiere que tú te rindas a Él, rindas tu corazón, y hoy te invito yo para que tú medites en esta palabra. Que medites en la palabra de Dios y que tú digas, Señor, te he fallado en esta área. Perdóname, ayúdame, guíame. Tenemos al Espíritu Santo, querido oyente, que nos va a ayudar, nos va a alentar, nos va a dirigir, nos va a llevar, nos va a poder dirigir en donde debemos nosotros corregir nuestra vida, para estar sumergidos en su presencia. Dios quiere que te presentes a Él con un corazón dispuesto a aceptarlo a Él y todo lo que Él nos llame a hacer y cualquier sacrificio que tengamos que hacer para estar dignos, con vestiduras dignas, blancas, sin manchas, sin arruga delante de su presencia. Eso es lo que Él quiere. Al reflexionar sobre la crucifixión, sobre el acto que Él hizo, Él quiero que tú rindas tu corazón a Él andes todo aquello que está estorbando para llegar a la presencia de Dios. Esto se tornó y esto consiste in escudriñar nuestro corazón, en despojar lo que no debe estar ahí, and despojarlo. Yo quiero hacer una oración por ti hoy. Bendito Padre Celestial al recordar sobre el acto de amor, demostrando que nos amas al dar tu vida, al soportar la tortura, la violencia, el rechazo. Padre, que no solamente nos quedemos con una memoria histórica, con un evento que pasó, que escuchamos, sino con una convicción que nos traiga el Espíritu Santo al reflexionar sobre la crucifixión, sobre el acto que tú hiciste aquel día que diste tu vida. Padre, yo te pido que traigas paz al corazón de aquella persona, que tu Espíritu Santo nos guíe y que podamos nosotros despojar todo aquello que nos está impidiendo llegar ante tu presencia. Padre, aquellos que necesitan perdonar, aquellos que necesitan más amor, aquellos que necesitan más comunión, Señor, aquellos que necesitan más de tu palabra, Padre, que tu Espíritu Santo llegue y que los dirija en el área espiritual donde estamos necesitándote, pero que tengamos nosotros el enfoque para agradarte todos los días de nuestra vida hasta tu regreso, hasta que llegues por tu iglesia, Señor, ayúdanos, solos no lo podemos hacer. Necesitamos la ayuda de tu precioso Espíritu Santo, que nos ayude, que nos guíe, que susurra el oído, que podamos abrir nuestro corazón, y que cuando tú nos hablas, no solamente nos quedemos con tu hablar, sino que accionemos. Padre, yo pongo este mensaje en tus manos, pongo a cada uno de los oyentes en tus manos, Señor, y que tú brindes y que tú traigas y que tú suplas conforme a cada necesidad física o espiritual, en el nombre de Jesús. Gracias por el sacrificio que hiciste, gracias por pagarlo, gracias por liberarnos, gracias. Juan 3,16 dice porque dio a su único Hijo y que todo aquel que creyera en él fuera salvo y no se pierda más, tenga vida eterna. Tú hoy tienes la oportunidad de tener la salvación a través de Cristo. Yo te pido, Padre, que brindes la oportunidad a aquel que está dispuesto a recibirte, dispuesto a dejar lo que la carne pide, lo que la carne quiere, con tal de agradarte a ti, Señor. Eso es lo que tú honras, eso es lo que tú quieres cuando recordamos el sacrificio en la cruz, que nos dejemos de amar a sí mismos, que dejemos lo que incita, lo que agrada a la carne para poder agradarte a ti, Señor. Gracias. Ayúdanos, solo no lo podemos hacer. En el nombre de Jesús te lo pedimos, Señor. Bueno, hemos llegado al final de este mensaje. Creo y declaro que cada uno de ustedes que escucha este mensaje podamos reflexionar en lo que realmente importa. Recordar la crucifixión de Jesucristo es sumamente importante, es el centro de nuestra fe. Pero Cristo vino buscando el corazón del creyente, y es ahí donde Él quiere habitar en tu corazón. Examinemos nuestro corazón, limpiémonos de toda impureza y deje que Cristo reine y habite en su corazón todos los días de su vida. Dios les bendiga, Dios les guarde. Hasta la próxima.